Hoy no sucedió nada
absolutamente nada
más allá de lo normal
de lo usual
Desperté lo mismo
Me senté en el mismo asiento
del bus
los mismos mareros
los mismos payasos
la misma gente triste
y tonta
que nunca me importa
en realidad
no pasó nada
era la misma mañana
Hice mi turno
resolví los mismos problemas
comí lo mismo
odié lo mismo
y, de hecho
no sucedió nada
no hubo nada importante
nada que mereciera
un minuto más
de mi tiempo
o de mi humor
Leí lo mismo
vi lo mismo
los mismos muertos la misma
música la misma sangre las mismas tetas
nada nuevo
dentro de esa caja
que tampoco es nueva
Llamó lo mismo
nos vimos
hablamos igual
que siempre
nos quedamos sin nada
de ropa
ni nada que decir
cogimos
como siempre
nos peleamos
como es usual
como es costumbre
de qué otra manera
iba
a ser.
Pero
lo raro es que
hoy
este día
no sucedió
absolutamente
nada
Y, hoy
esta noche
no puedo dormir
no sé por qué
hay algo
que me da vueltas
en la cabeza
tanto
Son las dos treinta y cinco
y no pego un ojo.
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30/5/11
22/3/11
Lo que vale
Quemá mis cosas
mi ropa
las palabras que te dí
regalalas o
hacete un refugio
cruel
Vendelas a un precio
estúpido
quiero que sean felices
entre mis palabras
mis memorias
Al final no es
lo que vale
no es la ropa
ni el tiempo
lo importante
Pero
te lo advierto
que mis cosas
no se olvidan
mis palabras se venden
se queman
pero no se olvidan
nacen
para despertarte
agitada
entre el aire
sucio
de la noche.
mi ropa
las palabras que te dí
regalalas o
hacete un refugio
cruel
Vendelas a un precio
estúpido
quiero que sean felices
entre mis palabras
mis memorias
Al final no es
lo que vale
no es la ropa
ni el tiempo
lo importante
Pero
te lo advierto
que mis cosas
no se olvidan
mis palabras se venden
se queman
pero no se olvidan
nacen
para despertarte
agitada
entre el aire
sucio
de la noche.
13/1/11
Anécdota
Me impaciento. Me aburro. ME DESESPERO.
El librito de filosofía de la ciencia que tuve a bien traerme no me sirve de nada, o al menos no de mucho. La cola es infinita, la mujer de la par tose, el lugar está impregnado de vapor, de la mezcla de salivas, sudores y fluidos de trescientas y tantas gentes; nunca me dio fuchi el vulgo, pero esto es demasiado. Dos gentes atrás hay unos empleados de Tigo que no me dejan de ver las chiches. Bravo, buenísima idea venir escotada en día de trámite. ¿Ya dije que odio las filas? Las odio. ¿Ya dije que odio los trámites? Los odio. ¿Ya dije que odio los bancos?, Sorpresa, también los odio. Es el precio que hay que pagar cada quince y treinta por cambiar un cheque que no llega ni a los trescientos cincuenta. Nada puede pasar hoy. Ni siquiera podemos ir a comer algo, aunque sea un café con sabor a viejo, no está, anda trabajando, no se puede, llame más tarde. Tu mamá es tan pésima para dar excusas.
Hay un hombre de azul. No muy joven, no muy viejo, pero lo mira todo. Está como hasta el final, casi a la entrada del banco. Y al parecer no soy la única que se fijó: el vigilante no le quita los ojos de encima mientras acaricia su rifle en ademán de advertencia. Pienso en alguna extraña alusión fálica. Pienso que soy una enferma. Siempre, de las cinco cajas, solo hay tres disponibles. Y todas las cajeras están pésimamente maquilladas. Y son unas perras. Tuve un novio que decía que mi deleite era quejarme de todo. Tal vez estaba en lo cierto.
Como de película: viene el maje de azul y dice Se me están quietos, hijos de puta, y saca tremenda babosada; el vigilante pálido, pálido, que no sabe qué hacer, porque el de azul trae compañía salida de la nada. Gritos, angustia, una mujer bastante humilde y su marimbita de bichos; un tierno que parece ser empleado de carwash siendo desplumado. Sí, me tiembla un poco la mano, me hago la fuerte, ya se va a acabar, no me van a pedir nada, o va a venir la policía y les va a dar traca traca. Al final llega un cerote bajito, A ver reina, déme para acá y le doy el cheque, Pero firmadito, corazón, y me mira las chiches, y se lo firmo mientras en mi mente le doy la puteada del siglo, cabroncerotehijodelagranputa, ojalá que te pise la chota, y se va, y se acaba el pisto y los cheques y las tarjetas, y quedan solo las señoras pálidas y los hombres encabronados, pensando que han de ser mareros bien vestidos y cuestionando la identidad sexual del pobre vigilante.
Dos horas de mi vida perdidas, muertas, nada. Para que cinco vengan y me quiten el pisto que me gano atendiendo gringos que no saben cómo encender su televisor. Y la u, bien gracias. Adiós champú nuevo. Adiós birria del viernes. Por lo menos, es salir de la rutina. Al menos tengo algo nuevo qué contar.
6/12/10
Sábado
Pesadillas. Pesadillas de la realidad. La almohada está mojada y no quiero abrir los ojos. A la mierda el sol, los pajaritos, mis vecinos puteándose a las 9 de la mañana. ¿Sabés lo dificil que es levantarse hoy? Es como tener dos pies izquierdos. Sentir que si me levanto voy a meter la pata, pero en el abismo. Ya qué.
En esta cobija sucia planeo quedarme toda la mañana, toda la mañana, toda la mañana. Me duele la cara.
Soñe. Con esto, con la realidad. Y siento que no puedo.
¿Me estás escuchando? No. Aunque quisieras, no.
Entre vos y yo hay un No. Y no es mío ni tuyo.
23/11/10
(Esta entrada fue eliminada por el autor)
Amo el silencio. Amo cada una de las cosas que no recuerdo. Me pierdo cada segundo en verdades ficticias, en inventos a la fuerza. Te imagino e imagino conocerte. La blancura de las páginas, de los poemas que no existen. El recuerdo de las manos que no he tocado. El sabor de unos labios que jamás me hablan.
Y también extraño. Extraño las memorias que no existen. Los momentos que no pasaron ni pasan. El miedo de hacer algo que no hago, ni me pasa por la mente. De cosas absurdas, innombrables.
Te amo en la ignorancia. Te amo en el silencio. Te amo en el olvido. Te amo tras las sombras.
19/11/10
Urbana
cuidad grande
ciudad triste
cuidad de las mil y una
luces
ciudad infiel
ciudad idiota
ciudad de niños muertos de hambre
con frío
ciudad moderna
cuidad puritana
ciudad con olor a cirio
con aliento de falda de vieja
beata
cuidad sucia
pone-dedo
ciudad monja de día
y puta de noche
ciudad mierda
país mierda
Todo está bien
mientras nadie lo sepa
hospitales
orfanatos
una casa de empeño
esta mañana
salí a pasear
por la cuidad feliz
de los mil ojos.
ciudad triste
cuidad de las mil y una
luces
ciudad infiel
ciudad idiota
ciudad de niños muertos de hambre
con frío
ciudad moderna
cuidad puritana
ciudad con olor a cirio
con aliento de falda de vieja
beata
cuidad sucia
pone-dedo
ciudad monja de día
y puta de noche
ciudad mierda
país mierda
Todo está bien
mientras nadie lo sepa
hospitales
orfanatos
una casa de empeño
esta mañana
salí a pasear
por la cuidad feliz
de los mil ojos.
9/11/10
Más allá de la rabia, soy impotente
mi frente
impenitente
desafiando la noche
noche densa, como enjambre
la sangre de unos labios
que muerdo
las esperanzas
se burlan de mí
me escupen a la cara
la bota está ahí
puesta
sobre mi cara
Yo, reina de miseria
forzada a besar tierra
podría ceder
gustosa
Pero yo,
perra furiosa
muerdo las manos
digo entre dientes
No podrán conmigo no podrán cogerme
Soy paria indecente,
soy puta rebelde.
mi frente
impenitente
desafiando la noche
noche densa, como enjambre
la sangre de unos labios
que muerdo
las esperanzas
se burlan de mí
me escupen a la cara
la bota está ahí
puesta
sobre mi cara
Yo, reina de miseria
forzada a besar tierra
podría ceder
gustosa
Pero yo,
perra furiosa
muerdo las manos
digo entre dientes
No podrán conmigo no podrán cogerme
Soy paria indecente,
soy puta rebelde.
11/10/10
Crónica
Voy caminando y hace frío. El viento me da en plena cara y pecho(s), haciendo ruido, moviendo las ramas y las hojas (las del árbol y las de mi folder, que se van cayendo).Caminito de la UCA, en la peatonal, hay un par de charcos que siempre me trato de saltar porque mis zapatos están jodidos de la suela ( y lo que se dice, "ya hablan"), pero como hay demasiada gente yendo y viniendo tengo que patearlos y mojarme los pies. Ahí está el viejito de siempre pidiendo, con el vasito de durapax lleno de monedas. Algún día le tengo que dar, no puedo ser tan rata.
Los dulces se ofrecen en un armatoste de madera, con dos niveles y separaciones rectangulares. Pienso en que hoy no ando los cincuenta centavos de siempre, y que mi hambre de azúcar se va a tener que ajustar a ello. Tal vez compre un cigarro, pero no creo: ya vi que fumar me pone mala. De repente, un hombre a la par mía. Un poco más alto que yo, una camisa corriente, mochila, tenis. Robusto pero no gordo, moreno. Rostro cuadrado y labios fruncidos. Pienso en el salvadoreño promedio, al que le toca hacer bus, de esos que caminan grandes distancias.
"¿Ajá madrecita, cuánto me va a dar hoy? ¿Cinco, diez dólares? " Risitas nerviosas. La mujer de los hot dogs y la de los pastelitos bromean y se ríen, como saludando a un viejo amigo. La vieja de los dulces, pequeña, curtida, desconfiada por oficio, se hace la desentendida. "Diez dólares déme." "Ahorita no tengo,ai pase después". Lo dice con tono duro. Sentada, sin verlo, mientras recoge basura.
"Ai paso después, madrecita".
Se va. Las dos mujeres hablan entre sí, indignadas, pero murmurando. La vieja no dice nada, sige en lo suyo : sólo frunce el ceño. Debe estarle dando una gran puteada mental. Compro mis dulces, me despachan en silencio. La vida sigue.
Por las noches, a Antiguo la cuidan los perros. Los perros morenos, con tubos en la mano. A las diez, Antiguo se calla y los vigilantes se esconden. El gato se vuelve ratón. El ratón se vuelve perro. El perro de los de arriba; la manada suburbana de los que no pueden ir hacia adelante, mandaderos de los de bien, víctimas del sistema.
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